Taller de iniciación al Performance con Zargrüp

El mismo sábado, día programado para el taller y su plasmación,en una sesión de tres horas, divididas en tres partes, una treintena de participantes asistieron y elaboraron entre todos y todas un performance que presentaron después dentro de la  programación de la tercera jornada del Festival.

Sergio Muro (Zargrüp) impartió el taller en el aula-lab del Centro de Historia, un inmejorable espacio, a unos ávidos y curiosos alumnos que deseaban experimentar y saber a ciencia cierta que es un performance y que se siente al realizar uno ante espectadores. Algunos procedían del teatro, otros de las artes plásticas, otros con dotes musicales, otros con cualidades físicas, otros simplemente con inquietudes culturales, pero todos con un gran entusiasmo.

La sesión empezó con la presentación de cada persona, para que el grupo se fuera conociendo, ya que después iban a plantear entre todos una acción que se desarrolló en el Solar nº 5 de la Calle San Agustín.

Vislumbraron imágenes de los artistas más relevantes, mientras poco a poco se iba definiendo que es un performance o el arte de acción. Para eliminar tensiones y para que hubiese una armonía y un acercamiento asertivo entre cada persona participante se hicieron unas dinámicas de grupo, que dejaron un ambiente distendido y abierto a propuestas y diálogo.

Se hicieron dos grupos, ya que había mucha gente, y cada uno eligió por consenso un tema o idea a desarrollar o plasmar.

El “maestro” simplemente fue un mero guía -dentro del planteamineto educativo del descubrimiento guiado-, para que ellos se sintieran los reales artífices de su proyecto creativo.

Se adaptaron al espacio, al tiempo de duración estipulado, a las personas participantes y a los materiales que teniamos -todos ellos reciclados-.

Los temas elegidos fueron la incomunicación -infoxicación- y el control y contabilización de todo en esta sociedad -somos números manipulados-.

El primer grupo, con tubos de cartón (para enrollar telas) que servían de red de comunicación pero que no llegaba al receptor, con botellas con mensaje, hicieron una banada sonora al estilo fluxus muy armónica y sonora, para preguntar en un grito ensordecedor todos de cara a la pared: Hay alguien ahí?

El segundo grupo, con roles bien diferenciados, unos eran los “controladores” y otros los controlados. Los dominantes empezaron a hacer una red que atrapaba sin salida a los sumisos, en forma de reloj esférico, donde actuaban de forma mecánica y robotizada bajo la mirada de los que mandaban. Uno de ellos contó hasta cien, con ruidos, hasta que en cierta manera todos se sublebaron ante tanta injusticia y control.

El resultado final fue apoteósico, con un aplauso merecido por parte de las más de 200 personas que se acercaron a verlos. Sorprendidos de lo alcanzado en una sesión tan reducida de tiempo y orgullosos de lo logrado -ya que hubo mucha improvisación, aunque si que se habían marcado muy bien “los papeles” a desarrollar de cada uno. Después, cada asistente, tanto del performance como del público se llevaría su interpretación subjetiva a casa o no, pero a nadie dejo indiferente.

 

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