Ahmed Shahabuddin. Sala CAI Luzan. Hasta el 18 de Febrero 2009.

Este miércoles 21 de enero de 2009  tuvo lugar la inauguración de la exposición de Ahmed Shahabuddin. Organizada para la obra social y cultural de CAI y conjuntamente por Cosmo Arte siglo XXV y Artix espacio creativo. Es la primera de las colaboraciones que tendrán lugar entre los tres actores culturales en un futuro.

La obra se podrá contemplar en la sala Luzán del Paseo de la Independencia 10  hasta el próximo miércoles 18 de febrero en los siguientes horarios:

De lunes a sábado de 19 a 21 horas

Numeroso público y artistas aragoneses acompañaron al autor (que vino a Zaragoza acompañado de su hija).

Entre los asistentes, el crítico de arte del Periódico de Aragón, Roberto Miranda que nos describe en un poderoso artículo su visión acerca del trabajo de este mundialmente reconocido pintor.

Ver crítica en El Periódico de Aragón

Vicente Alcaraz jr(Cosmo Arte siglo XXV), Antonio Abad(obra social CAI), Ahmed Shahabuddin, Ana Morellón y Juan Escós(Artix espacio creativo), Vicente Alcaraz sr(Cosmo Arte siglo XXV) y Sergio Muro(Artix espacio creativo).

Ahmed Shahabuddin está en su plenitud artística, a sus cincuenta y ocho años. Ha expuesto su obra desde 1973 por todo el mundo, siendo uno de los artistas más consagrados de estos momentos. Y todos los aragoneses tenemos el privilegio de poder disfrutar por primera vez una retrospectiva completa de este genio de la pintura.

Instalado en París, su centro neurálgico, no olvida sus raíces (estuvo muy involucrado en la lucha de liberación de su país Bangla Desh) pero no se anquilosa en el pasado o en sus influencias como la mayoría de los pintores de su generación que bebieron de los expresionistas abstractos americanos.  Y para inspirarse pasa unas cortas, pero intensas y prolíficas, temporadas al calor y a la luz de las playas alicantinas

La factura de sus cuadros es excepcional, sus pinceladas impresionistas  realizadas alla prima y sin boceto alguno, nos demuestran su gran habilidad con el pincel alcanzando las más altas cotas del expresionismo. Sus figuras representan puro movimiento, casi llegando a la abstracción, recordándonos en ciertas ocasiones a Goya en esas manchas místicas y mágicas que crean figuras reales (capilla de la Regina Martyrum,  frescos de su época negra en la Quinta del Sordo).  Aunque no son tan dramáticas y oscuras como las del genio de Fuendetodos, sus composiciones son rítmicas y musicales,  con figuras luchando al límite y con una fuerza inusitada ante las adversidades y obstáculos. Pero convence al espectador porque el artista destila optimismo en su obra.

La idiosincrasia y estilo de este pintor es único, por mucho que queramos adherirle a algún grupo o vanguardia anterior, como decía H. Rosemberg sobre sus coetáneos “…lo que sucedía en el lienzo ya no era un cuadro, sino un acontecimiento.”

Y lo que acontece son cuerpos robustos, carnosos pero fibrosos, pura fuerza vital, escorzos imposibles pero creíbles, potencia y dinamismo, contrastes lumínicos, retratos psicológicos de carne y hueso (comparables a los del artista británico Lucien Freud. Todo nos hace vislumbrar formas en tercera dimensión, relieves escultóricos pintados con una maestría innata.

No es de extrañar que en 1992 fuese considerado como uno de los  “50 Master Painters of Contemporary Art” y que tenga obras en varios museos y galerías internacionales de Suiza, Francia, India, EE.UU, etc.

La muestra tiene una increíble homogeneidad y nos aporta una soberbia clase magistral de técnica, composición e historia del arte. Consigue con una simpleza de recursos y de un modo sugerente enfatizar su figurativismo.

Los dioses y los héroes cobran vida de la mano de Shahabuddin, y la sala Luzán de la CAI está repleta de ellos, ha devenido en un templo pagano del arte contemporáneo, donde todos nos sentimos más libres.
 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *