José Azul “Criaturas que pululan”

José Azul expone desde el 24 de febrero hasta el 1 de abril su colección de esculturas en hierro y piedra.

Criaturas que pululan recoge piezas exentas en forja de notable expresividad y de corte surealista.

Azul es uno de los nuevos herreros forjadores aragoneses formados en torno a la fragua de Poleñino.

Roberto Miranda, crítico del Periódico de Aragón dice en su artículo sobre esta exposición…”José Azul cogía de niño las grandes tijeras de albardero de su padre y las blandía por el aire como si fuera un pájaro de fauces amenazadoras.Desde muy  pronto se dió cuenta en su pueblo que montones de herramientas estaban basadas en diseños del mundo animal. Y en la vieja caseta familiar jugaba a combinarlas: la hoz y el serrucho eran dos maxilares.

Ya de mayor sigue siendo capaz de ver en una picoleta o en un cortafríos la cabeza de un pájaro a la que basta añadir como cuerpo un canto rodado del barranco de Burbáguena o una de aquellas piedras que se usaban para calentar las camas.

Azul no suele contradecir la forma inicial de los aperos, cree que la eficacia de una herramienta pasa virtualmente intacta a su nueva utilidad como elemento plástico. Le basta con probar composiciones hasta que la mezcla funcione. Incluso juega con las sombras. Él que las ve con la dureza y la resistencia de los materiales sueña con una exposición de sombras, utilizando una simple escultura de plantilla.

Trabaja en la fragua que una empresa ha instalado en la trasera de la Casa La Una en Poleñino, la que fué hospital miliciano durante la guerra civil.

De una pieza del yugo sale un pato minimalista, o de un cortafríos y una varilla forjada nace un gorrión en vuelo o un “treintapiés”, ante l que los niños cuentan uno a uno los apéndices.

José Azul tiene la ilusión de encontrar en algún sitio una fragua semiabandonada, de esas que antes tenían todos los pueblos, para ponerla en marcha y fabricar un “gallo jabalí “o un “gansogonso”.

Un día regresó a la vieja caseta familiar del campo , cerrada durante años y se encontró un tesoro de chatarra con la que seguir jugando.

De ahí han salido las criaturas que pululan en la Galería Artix, en lo que supone su primera exposición individual.